viernes, 18 de agosto de 2017

Tumores Tiroides

Coordinador: Dr. Jaume Capdevila 

El cáncer de tiroides es el cáncer más frecuente del sistema neuroendocrino y representa menos de un 2% de todos los tumores sólidos en los adultos. La incidencia anual de cáncer de tiroides varia considerablemente según área geográfica, edad y sexo y ha aumentado en las últimas décadas en todo el mundo, sobre todo debido a una mayor detección del tumor micropapilar (<2cm) gracias a mejores técnicas diagnósticas. Además, se ha evidenciado recientemente un aumento de la incidencia en todos los tumores de tiroides independientemente de su tamaño, lo que sugiere que además de una mejoría en el diagnóstico, existen factores ambientales que deben ser considerados. Hasta la fecha, el único factor ambiental demostrado para el carcinoma de tiroides es la radiación ionizante, que predispone principalmente al carcinoma papilar, especialmente si la exposición ocurre en edades tempranas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) contempla cinco tipo de tumores en la clasificación histopatológica del cáncer de tiroides: El Cáncer Diferenciado de Tiroides (CDT) es el más frecuente, representando hasta el 90% del total de cáncer de tiroides. Incluye el carcinoma papilar (75%) y el carcinoma folicular (10%). También contempla el carcinoma de Hürthle o carcinoma poco diferenciado de tiroides (5%), definido como una evolución indiferenciada del CDT. Las otras variantes menos frecuentes son el Carcinoma Medular de Tiroides (CMT), que representa aproximadamente el 10% de los tumores de tiroides, y el Carcinoma Indiferenciado de Tiroides (1%), también conocido como Carcinoma Anaplásico de Tiroides (CAT) (6).

La resección quirúrgica y la ablación con radio-yodo son el tratamiento inicial y más eficaz, lo que implica un buen pronóstico en la mayoría de los casos y logrando una supervivencia a los 10 años superior al 90%. Sin embargo, cerca del 30% de los pacientes presentarán recurrencia de la enfermedad, sobre todo a nivel locoregional. Además, aproximadamente el 10-15% (principalmente los carcinomas más indiferenciados) lo harán con metástasis a distancia. Dos tercios de los pacientes con recidiva locoregional y un tercio de los pacientes con afectación a distancia lograran remisiones completas con una nueva cirugía o utilizando nuevamente ablación con radio-yodo. Sin embargo, a medida que la enfermedad se va haciendo más indiferenciada o cuando los efectos secundarios impiden continuar con este tratamiento, la supervivencia global disminuye hasta una supervivencia global a los 5 años inferior al 50%. 

El tratamiento con quimioterapia en el cáncer de tiroides presenta resultados pobres en relación a tasa de respuestas y supervivencia. La mayoría de los agentes evaluados presentan entre un 0-20% de tasa de respuestas, que suele ser de corta duración y sin evidencia de impacto en la supervivencia global. Uno de los agentes más utilizado clásicamente es la Doxorrubicina, sola o en combinación con otros fármacos citotóxicos, principalmente cisplatino. El papel de la Doxorrubicina en el cáncer de Tiroides se evidenció en la década de los años 70 y 80, en un estudio con un total de 92 pacientes con todo tipo de cáncer de tiroides, evidenciándose una supervivencia libre de enfermedad (SLE) de 3 meses y una supervivencia global (SG) de 7 meses. Este tratamiento se reserva principalmente para aquellos pacientes con CAT.

Los avances en el conocimiento de la carcinogénesis del cáncer de tiroides y los descubrimientos de las nuevas dianas terapéuticas han conllevado a la aparición en los últimos años de numerosas terapias dirigidas contra dichas alteraciones. Esto hace pensar que la caracterización molecular en los pacientes con cáncer de tiroides ha de jugar un papel fundamental para el tratamiento personalizado y abre un futuro esperanzador para un grupo de pacientes afectos de una enfermedad poco frecuente como el cáncer de tiroides refractario a los tratamientos estándares, hasta la actualidad con escasas opciones terapéuticas.